Sus
infinitas combinaciones de sonidos rítmicos y armónicos tienen un
efecto instantáneo y poderoso sobre el ánimo. Lo mejor e s que para
aprovechar el poder curativo de la música, los remedios que necesitas
probablemente ya estén en tu colección de discos.
Hace
mil años, en Oriente, ya existían culturas como la Sufi que trabajaban
la cura a través del sonido. Más cerca en el espac io y en el tiempo,
a fines del siglo XVIII, el poeta romántico alemán Friedrich Novalis
sintió que la esencia del hombre era musical. Que ante un estímulo
sonoro agradable había que respuesta muscular instintiva, como si el
cuerpo, más allá de la conciencia, tuviera que r econocer ese llamado
primordial. Dos siglos más tarde estos mismos principios inspiraron una
nueva práctica asistencial donde la música es el vehículo que pone en
contacto al paciente con el terapeuta.
El
entorno sonoro en el que cada individuo se mueve a diario tiene una
influencia decisiva en la forma en la que teje sus vínc ulos afectivos
y se relaciona con el mundo.
De
hecho, la formación del aparato psíquico está relacionada, en sus
momentos más arcaicos, con sonidos o ritmos tales como la cadencia de
la respiración materna.
La
Musicoterapia, entonces, se ha recortado como una veta específica para
el trabajo de ciertas disfunciones que tienen que ve r con la obturación
del campo de la palabra, y en el cual se trabaja a partir de estímulos
provocados por determinadas percepciones son oras. Así, la música se
transforma en una herramienta de trabajo esencial para la cura.
Diseña
tu propia "receta" ¿Estas listo para tratarte con canciones?
Sigue esta guía, usando tu música preferida, o nuestras sugerencias,
para enfrentar problemas de salud.
CONTRA
LA DEPRESIÓN
La
investigación:
A 20 hombres y mujeres, entre los 61 y 68 años de edad, que escucharon
piezas conocidas mientras practicaban diversas técnicas de reducción
de estrés -sin la ayuda de un terapeuta musical- les mejoró el ánimo
y les disminuyó la depresión; según un estudio de ocho semanas de la
Escuela de Medicina de la Universidad Stanford. Mientras tanto, un grupo
de control que no se benefició de la música ni de los ejercicios, no
mejoró. Si usted se siente deprimido, busque tratamiento médico. Pero
si está sencillamente triste, prue be este enfoque musical:
La
mejor música:
temas alegres, enérgicas y rítmicas. Dependiendo de su gusto, podría
ser una rítmica pieza como "La Macarena" , o "Beso a
beso", de la Mona Jiménez.
Cómo
hacerlo:
Mientras suena la música, realiza ejercicios rápidos, dependiendo de
tu estado físico. Deja que la música te mueva. Mantén los movimientos
suaves y fluidos. Respira al compás de la música. Con cada nueva frase
mus ical, encuentra una forma diferente de moverte. Vuelve suavemente al
reposo cuando termine la música.
CONTRA
EL INSOMNIO
La
investigación:
Según un estudio de la Universidad de Louisville, la música clásica
ayudó a que 24 de 25 personas con proble insomnio, se durmieran más rápidamente
durante períodos más largos o volvieran quedarse dormidas con más
facilidad luego de de spertar en medio de la noche.
La
mejor música:
Pieza suaves, melódicas y lentas. Los participantes en el estudio
escucharon la "Música del agua" de G.F. Hae ndel, el Canon en
Re, de Pachelbel y "Las cuatro estaciones" de Vivaldi.
Cómo
hacerlo:
Comienza a relajarte después de cenar. Omite el café de la noche, y
evita las llamadas telefónicas después de la s 21 horas. Escucha música
más suave y calmada a medida que se acerque la hora de acostarte. Sigue
escuchando en la cama. Descansa sin mov erte, respirando profundamente.
CONTRA
EL ESTRÉS
La
investigación:
Muchos estudios han encontrado que las melodías suaves pueden calmar la
ansiedad y aquietar el ritmo cardiac o y la presión arterial, inclusive
bajo condiciones de mucho estrés. "El estrés cotidiano también
responde a la música", dice la Dra. Hanser de la Escuela de Música
Berklee.
La
mejor música:
"Busque algo que capte su atención, para que las preocupaciones
del día -sobre lo que ha sucedido más tempran o y sus planes sobre lo
que podría suceder en el futuro- se desvanezcan", dice la Dra.
Hanser. Usted quiere liberar su mente y dispara rse. La música debe
captar su atención y al mismo tiempo relajar su cuerpo. Por ello, todo
vale. La música lenta -una balada cantada por Juli o Iglesias, un
bolero de Luis Miguel o un instrumental lento (el violín es una magnífica
opción)- podrían ser perfectas. Pero si una pieza le nta le da tiempo
a tu mente para preocuparse, cambia de táctica y considera algo movido.
Cómo
hacerlo:
Siéntate o acuéstate cómodamente donde no te molesten. Después de
escuchar unos minutos, añade un ejercicio de relajamiento. Comenzando
por los pies, tensa suavemente y luego afloja los músculos. "Puede
sentirse fresca después de tan sol o diez minutos", dice la Dra.
Hanser. "Más tarde, tal vez podrá pensar con más claridad y
emprender el resto de sus días con una acti tud mas positiva y
relajada".
CONTRA
EL DOLOR
La
investigación:
Los malestares físicos se pueden aliviar con melodías fluidas y ritmos
que la distraigan, dicen los terapeut as de música y los
investigadores. Un estudio de la Universidad de Yale, encontró que las
personas que escuchan su música preferida mientras esta despiertas
durante una cirugía, necesitaban menos cantidad de sedantes y analgésicos
que quienes no la escuchaban. La música puede traer un alivio temporal
a los dolores de corta duración así como a molestias más duraderas
como la artritis y osteoporosis. La música no eliminará la necesidad
de analgésicos totalmente, pero podría ayudar a que su acción sea más
efectiva.
La
mejor música: Las
canciones suaves y calmantes. "Usted desea romper el ciclo de dolor
mandado a su cuerpo claves para relaj ar, y ocupando y distrayendo su
mente", dice Martha Burke, directora del Centro de Investigación
de Terapia Musical en Durham, EE.UU . "Una música suave, o con un
ritmo lento y continuo pude ayudar a promover el relajamiento, lo cual
puede alterar su percepción del dolor". Así, tal vez respondas a
melodías tipo canciones de cuna. O, si te sientes agitada, una salsa o
una cumbia. También puedes probar con l de moda de Ricky Martin. Después
de unos 5 a 10 minutos, cambia a algo más relajador. Esto puede llegar
a calmar tu ritmo card iaco y tu respiración, sedándote aún más. El
objetivo es reducir la tensión producida por el dolor.
Cómo
hacerlo:
Siéntate o acuéstate en la posición que te resulte mas cómoda
mientras escuchas la música. Toma por lo menos 15 minutos para
concentrarte totalmente en ella. Esto es más que una música de fondo
que escuchas para lavar los platos o leer el diario. La clave está en
que le dediques toda tu atención.