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ASTROLOGIA

 

EL ZODÍACO

Para comprender cómo nació el zodíaco, es necesario impregnarse de la mentalidad del hombre de la antigüedad, que consideraba la naturaleza, el cielo y la tierra como un gran libro abierto cuyos signos debía aprender a interpretar.El zodíaco es un círculo de 360 grados, compuesto de 12 sectores iguales, de 30 grados cada uno, que son las 12 casas de los 12 signos astrológicos. En el interior de este círculo ficticio y perfecto, imaginado y colocado alrededor de la Tierra por los hombres de la Antigüedad, se mueven los planetas.

EL ZODÍACO Y EL CALENDARIO 

Cada signo del zodíaco está situado dentro de uno de los 12 sectores mencionados, conforme a un orden cronológico establecido por el ritmo de las estaciones y por los ciclos del Sol y de la Luna. En efecto, quienes crearon los calendarios-relojes del mundo antiguo observaron y midieron los ciclos del Sol y de la Luna, es decir, los movimientos repetitivos y relativamente inmutables, que el astro rey, aparentemente, y el satélite de la Tierra realizan alrededor del planeta. 

EL MAPA CELESTE

El zodíaco es, de este modo, una tabla de coordenadas, un instrumento de medidas creado para observar, seguir y situar los fenómenos celestes que se producen alrededor de la Tierra. En el interior de los 12 sectores d zodíaco, agrupados de 3 en 3 durante cada una de las 4 estaciones del año, podemos fijar un instante preciso de un cielo siempre en movimiento si colocamos con exactitud los planetas y las estrellas. De este modo, podemos elaborar un mapa celeste como si fuera una fotografía del cielo, tomada en un momento determinado observado por el astrólogo. Por otra parte, como el zodíaco está formado por un círculo perfecto de 360 grados que rodea a la Tierra, nos ofrece una visión panorámica del cielo.Es decir, esto significa que se estudia tanto el cielo visible -el que podemos observar a simple vista o ayudados por un telescopio- como el que simultáneamente se encuentra en el hemisferio opuesto de la Tierra y que, por supuesto, no podemos ver. Al configurar un mapa celeste con la ayuda del zodíaco, el astrólogo actúa exactamente como si tuviera un sexto sentido! 

LOS CALENDARIOS SOLARES Y LUNARES

El calendario solar egipcio estaba dividido en 360 días agrupados en 12 meses de 30 días cada uno. El zodíaco, establecido también según el aparente movimiento del Sol alrededor de tierra, estaba por tanto formado por un círculo perfecto de 360 grados. Cada grado del zodíaco correspondía, de este. Por otra parte, los caldeos, en el siglo VIII a.C., ya dividieron el día en 12 partes iguales de 2 horas cada una a partir de la salida del Sol. Finalmente, los hebreos dividieron la semana en 7 días, creando de este modo un calendario al tiempo solar y lunar, es decir establecido según los movimientos aparentes del Sol alrededor de la Tierra y según las fases de la Luna.De modo, a un día del año solar El zodíaco no existe. En efecto, levantamos la cabeza y miramos c cielo a cualquier hora del día o de la noche, no veremos zodíaco alguno.Observando el cielo y los movimientos cronométricos de los astros con regularidad, el hombre de la Antigüedad concibió el zodíaco como un anillo colocado entre la Tierra y el Sol, en cuyo interior se podía ver cómo se desplazaban y circulaban los astros, decir, las estrellas y los planetas.

Entre los milenios IV y III a.C., en la época sumeria -durante la cual fueron establecidos los primeros sistemas astrológicos-, se concebía el Universo como una inmensa bola vacía compuesta de dos hemisferios, y cuyo centro era la Tierra; por encima se hallaba el Cielo y por debajo el Infierno. Según esta interpretación del mundo, los antiguos mesopotámicos imaginaron que los dos hemisferios se unían a la línea del horizonte, donde se fundían el cielo y las aguas de las cuales emergía la Tierra. Según este criterio y desde su perspectiva las estrellas y los planetas se desplazaban desde lo Inferior hacia lo Superior y desde lo Superior hacia lo Inferior por encima y por debajo del alano del horizonte de la superficie del mar en esta enorme bola del universo en cuyo centro estaba ubicada la Tierra. Gracias a esta genial invención, podía observar y medir los desplazamientos de los astros al mismo tiempo. En cierto modo, podemos decir que el zodíaco lo hacía hay una diferencia de algunos grados. Pero este hecho no debe ser considerado como una restricción ni debe conducirnos a replantear los fundamentos básicos del zodíaco, ni el sistema astrológico creado por nuestros predecesores.

Es conveniente considerarlo únicamente como un entramado de datos de lectura, una herramienta útil para la observación del desplazamiento de los astros y necesaria para averiguar su ubicación en un momento dado. Debemos considerarlo siempre, y a pesar de las imprecisiones que se le puedan achacar, como una herramienta útil del astrólogo sin dejar de olvidar que no existe. 


LOS ORÍGENES DE LOS SIGNOS DEL ZODÍACO 

Sin lugar a dudas, fue hacia principios del milenio II a.C. cuando se creó el zodíaco.En efecto, encontramos rastros de éste en las tablillas caldeas del siglo XII a.C. Cada signo del zodíaco, correspondiente a un mes del año, estaba representado por uno de los 12 símbolos que hoy conocemos, con ciertas variantes, y que nos informaba sobre los mitos y las creencias ancestrales que presidieron la creación del zodíaco.A partir del movimiento aparente del Sol dentro de los 360 grados de la rueda zodiacal, se creó el año zodiacal o solar. Desde entonces, hemos podido fácilmente dividir el año en 12 partes de igual duración -los meses-, siguiendo los desplazamientos del Sol de un sector del zodíaco a otro. Puesto que cada signo forma un ángulo de 30 grados, y el Sol recorre 1 grado por día, cada mes zodiacal fue del mismo modo dividido en 30 días.Los astros que constituyen la jerarquía celeste y divina, y que se desplazan en el universo del zodíaco, son siete: el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno.A cada uno de ellos se le atribuyó un día y, juntos, formaron los siete días de la semana.¿De dónde provienen los signos del zodíaco?Se trata de 12 figuras simbólicas, que los Hombres de la Antigüedad imaginaron al "observar los grupos de estrellas. Vieron formas, dibujos, caras, seres naturales y sobrenaturales a partir de los cuales constituyeron, a lo largo de los siglos, una jerarquía celeste y un bestiario divino. Estos grupos de estrellas se convirtieron en constelaciones, de las cuales 12 forman el zodíaco, palabra griega que significa "círculo de animales y almas".Los días de la semana toman los nombres de siete astros, a los cuales hacen referencia, e integran la jerarquía celeste.A partir de lo que pudieron observar los astrólogos sumerios con respecto a los movimientos de la Luna, nació el calendario lunar, que representa las 28 fases mensuales de la Luna.

¿DE DONDE PROVIENEN LOS SIGNOS DEL ZODÍACO?

Se trata de 12 figuras simbólicas, que los Hombres de la Antigüedad imaginaron al "observar los grupos de estrellas. Vieron formas, dibujos, caras, seres naturales y sobrenaturales a partir de los cuales constituyeron, a lo largo de los siglos, una jerarquía celeste y un bestiario divino. Estos grupos :; de estrellas se convirtieron en constelaciones, de las cuales 12 forman el zodíaco, palabra griega que significa "círculo de animales y almas". Los días de la semana toman los nombres de siete astros, a los cuales hacen referencia, e integran la jerarquía celeste. A partir de lo que pudieron observar los astrólogos sumerios con respecto a los movimientos de la Luna, nació el calendario lunar, que representa las 28 fases mensuales de la Luna. Así, todo lo que ocurre en el zodíaco, las informaciones que allí podemos leer y e: traer, resultan de nuestras propias proyecciones y de nuestra imaginación, de nuestra conciencia o más exactamente de las de nuestros antepasados, cuyo pensamiento y espíritu están mucho más cerca de los nuestros de lo que podemos creer. Para el hombre de la Antigüedad, entrar en el universo del zodíaco es elevarse al nivel de los dioses, pero sobre todo era entrar de lleno en el territorio del conocimiento inmediato y espontáneo del mundo cotidiano y, de un modo más sutil, más profundo también, de la conciencia individualizada. Entrar en el universo del zodíaco y consultar los astros, es decir, a los dioses, según como acabamos de definirlos, es lanzarse al descubrimiento del mundo y de uno mismo.

LA CAPACIDAD DE ADMIRACIÓN 

Cómo no quedar admirados cuando contemplamos el gran espectáculo de un cielo estrellado? No nos da el cielo la impresión de ser un inmenso océano sin límite, que envuelve a la Tierra, y en cuyas aguas nuestro planeta parece una isla? El hombre de la Antigüedad razonaba de éste modo cuando nombraba las Aguas Superiores y las Aguas Inferiores, y cuando se imaginaba poéticamente que, en su origen, durante la creación del mundo, las Aguas Superiores y las Aguas Inferiores se disociaron. En las Aguas Superiores, los astros, esas grandes naves del espacio tripuladas por los dioses, viajaban siguiendo las orbi tas, o círculos, relativamente inmutables alrededor de la Tierra; se desplazaban en el zodíaco para anunciar, con regularidad, el retorno de fenómenos naturales con los cuales, a lo largo de los siglos, fueron identificados. Los astros adquirieron una identidad. Se les atribuyeron cualidades naturales y, luego, humanas que les correspondieron perfectamente. Éstas son las que vamos a descubrir.

LOS SIETE ASTROS PRIMORDIALES

Los siete astros regentes del zodíaco son: el Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Son los astros primordiales que componen la jerarquía celeste del zodíaco, tal como la concibió el hombre de la Antigüedad, según un principio sutil y coherente, una interpretación de la composición del universo que, en aquellos tiempos, hubiéramos podido llamar científica. Hay que considerarlos primordiales, ya que son los elementos constitutivos esenciales, los mecanismos fundamentales del zodíaco.

LOS TRES ASTROS SECUNDARIOS

Los tres astros secundarios del zodíaco son: Urano, Neptuno y Plutón, localizados por los astrónomos en los años 1781, 1846 y 1930, respectivamente. En el siglo XX principalmente, y para ser más exactos: en sus quince últimos `.decenios, los astrólogos los añadieron a los planetas conocidos; pero no tenemos ninguna prueba tangible de que el hombre de la Antigüedad haya conocido la existencia de éstos. Sin embargo, podemos suponerlo por muchas razones; aunque no quede constancia de su presencia en el zodíaco. Ahora bien, hemos de señalar que el zodíaco, tal como fue creado en su origen, no tiene ninguna necesidad de acoplar elementos básicos suplementarios. Urano, Neptuno y Plutón revelan unas informaciones complementarias a las ofrecidas por los 7 astros primordiales. De este modo, Urano ejerce una regencia secundaria sobre el signo de Acuario, junto a Saturno, su regente. Neptuno es regente secundario de Piscis, junto a Júpiter su regente. Finalmente, Plutón es el regente secundario de Escorpio, junto a Marte, su regente. El ascendente es el yo, la apariencia externa. El descendente es la unión, la asociación con los demás. Juntos forman la base de la personalidad. 

Soy Libra, ascendente Tauro. ¿Qué significa esto? La posición del ascendente se calcula a partir del día, mes, año, hora y lugar de nacimiento, igual que la posición del Sol y todos los astros que figuran en una carta astral. Pero, así como las posiciones del Sol y los astros se indican en las Efemérides día a día, no ocurre lo mismo en el caso del ascendente.Este último es uno de los 360 grados del zodíaco que aparece en el horizonte oriental, en el momento de nacer: se calcula, concretamente, en función de la hora y el lugar de nacimiento. En otras palabras, es el punto exacto del zodíaco donde sale el Sol, ha salido o saldrá, en el preciso instante y según el lugar en que nace una persona.

¿Por qué hemos dicho "sale, ha salido o saldrá"? Porque un nacimiento puede producirse tanto de día como de noche, a mediodía o a medianoche, por la mañana o por la tarde. Entonces, en una carta astral, si la hora de la salida del Sol: 

* Coincide con la hora del nacimiento, el ascendente será el punto preciso del zodíaco donde sale el Sol;

* Es anterior a la hora del nacimiento, el ascendente será el punto preciso del zodíaco donde salió el Sol;

* Es posterior a la hora del nacimiento, el ascendente será el punto preciso del zodíaco donde saldrá el Sol.

El descendente es el punto diametralmente opuesto a este grado, al horizonte occidental, allí donde se pone el Sol, se ha puesto o se pondrá, también según los casos.En resumen, podemos decir que el punto del zodíaco donde se encuentra el ascendente (salida del Sol) y el deldescendente (puesta de Sol) forman un eje que representa el horizonte.Por ejemplo, el ascendente de una persona nacida en el momento de la salida del Sol siempre se sitúa en el mismo signo del zodíaco que su Sol natal, mientras que el descendente, evidentemente, se encuentra en el signo opuesto. A la inversa, el ascendente de una persona nacida en el mismo instante en que se pone el Sol, siempre se sitúa en el signo opuesto al de su Sol natal que, a la vez, se sitúa cerca del descendente.

¿DE DÓNDE VIENE EL ASCENDENTE?

Los primeros sacerdotes-astrólogos de Mesopotamia no realizaban una carta astral a partir de la hora de nacimiento de una persona en particular, ya que las, consideraciones y preocupaciones de entonces no eran individuales, sino colectivas. Mucho más tarde, algunos sacerdotes caldeos emigraron a Grecia llevando consigo notables conocimientos de matemáticas, geometría y astronomía. Uno de ellos, Beroso, historiador y astrólogo, se instaló en la isla de Kos (en el Dodecaneso), donde fundó la primera escuela de astrología, en el siglo II a.C. Pero fue allí donde se aplicó por primera vez el principio de la astrología llamada genetlíaca (aquella que se basa en la posición de los astros en el momento del nacimiento de un individuo)?

Sin duda no, pero a partir de esta época, la dedicación fue plena y, desde aquel momento, en Grecia, el destino del individuo se convirtió en un descubrimiento y preocupación importantes, que marcarían la mentalidad greco-romana, latina y luego la de la Edad Media y el Renacimiento. Hoy todavía hablamos de nuestro signo zodiacal y ascendente.

LA IMPORTANCIA DEL ASCENDENTE EN UNA CARTA ASTRAL 

Prácticamente, a partir del ascendente (o extremo o cúspide de la Casa I) en el zodíaco podremos averiguar las posiciones de las demás Casas.Pero su situación en un signo es igualmente importante, porque nos informa del aspecto, la apariencia física y psicológica de un ser o, si se quiere, de su morfopsicología.De esta manera, podremos casi siempre definir el físico, el aspecto, los rasgos de la cara, el aire, la forma de andar, a partir de la posición del ascendente del signo, teniendo siempre en cuenta al mismo tiempo la situación del regente del signo donde se encuentra el ascendente.Por ejemplo, para definir la morfopsicología o el comportamiento físico y moral de una persona con ascendente Sagitario, y comprender su apariencia, hay que tener en cuenta las características del ascendente en esta carta astral, claro está, pero también las que provienen de su regente (Júpiter), que no tendrán el mismo significado según se trate de Géminis, Leo, Escorpio o Capricornio.