Los arcanos mayores y la rueda de la vida

El loco. Del mago a la emperatriz

Conjuntamente, los 22 arcanos mayores del tarot forman un todo y cuentan una historia. Es la historia de nuestra vida.Aquí nos proponemos olvidar el aspecto adivinatorio del juego del tarot y enfocarlo bajo el punto de vista de la reflexión y de la meditación. Los 22 arcanos mayores constituyen un alfabeto. Se trata del alfabeto del alma. Cada uno de ellos posee una fuerza, una forma, esconde un arquetipo y contiene un mensaje de vida. Cada uno de ellos es único, pero todos están relacionados entre sí gracias al principio representado por el Loco que, en su papel de intermediario es el ser encarnado que tiene por destino no establecerse jamás y pasar constantemente de un estado a otro.Al igual que nosotros, el Loco está condenado a evolucionar. Saca su fuerza evolutiva y su dinámica de sus fallos sus limitaciones. Pasa sin cesar de un arcano a otro y, así, sigue su camino de vida sobre la rueda del tarot, saliendo de una experiencia para entrar en otra. La muerte es una de ellas.Pero es tan sólo una etapa, una experiencia que hay que vivir como tantas otras y no un fin en sí. La prueba es que el arcano de la muerte no se encuentra ni al principio ni al final, sino en el centro del juego de los 22 arcanos mayores.De este principio nacieron los juegos, primero iniciativos, luego adivinatorios, por fin de entretenimiento: rayuela y el juego de la oca.Ninguna etapa, ninguna experiencia es un fin en sí. Somos nosotros quienes deseamos que “esto” dure eternamente y quisiéramos instalarnos en un estado. Todo lo que nos ata a este mundo lo atamos y lo fijamos nosotros. Identificandolo unos instantes con el Loco y entrando en la rueda de la vida, podemos el sentido simbólico esencial del laberinto.

¿Quien es el loco?

¿ El arcano 0 de antes del cumplimiento o el arcano XXII de después del cumplimiento?

El Loco somos nosotros, vosotros y ellos. Es el viajante, el que pasa, el alma errante, la entrada y la salida del laberinto, que es la rueda de la vida representada por la unión de los 21 arcanos mayores.El Loco es el loco. Como tal, lo sabe todo, pero lo ignora. O si se prefiere tiene todos los dones, todas las verdades, todas las alegrías, todas las maravillas del mundo visible e invisible, pero no tiene conciencia de ello. Se tiene que someter a todas las pruebas de la existencia para desarrollar sus facultades y transformarse en el ser iluminado que potencialmente es y que todos los elementos y fuerzas de la naturaleza reconocen en él. Tiene que servirlos para ser él mismo y no para apoderarse de ellos, como le indica su tendencia.El Loco es como el hombre de los Evangelios: no tiene ningún lugar en dónde descansar.Es también como ese como ese personaje de cuento que, para salvar la vida de su rey y desposarse con la princesa prometida, parte en busca de una flor milagrosa. Pero por el camino encuentra numerosos obstáculos, supera múltiples pruebas, todo tipo de tentaciones, cumple ciertas tareas, hace de héroe, se casa, funda una familia, olvida totalmente la causa y la razón de su viaje; se ha desviado de su meta. Y en el crepúsculo de su vida, se vuelve a acordar y parte, recomienza, retoma su meta y su periplo desde cero.Es así como nace y renace sin cesar, pasando de una etapa a la otra hasta que entiende qué papel tiene que representar y quién es.Como podremos ver, cada etapa de su vida, representada por un arcano que nos interroga y nos enfrenta a unenigma, coincide con una experiencia humana y una toma de conciencia. Es este el camino que vamos a intentar recorrer juntos.

PRIMER PUERTA

El despertar de la voluntad o el encuentro con el mago.

El que busca a si mismo encuentra al mago.Es un mago o un ilusionista. ¿Cuál es la diferencia entre los dos?Es fundamental.El mago ejerce el poder de su voluntad sobre el mundo de la naturaleza y de la vida, mientras que el ilusionista nos crea ilusiones, nos engaña acerca de la realidad de las cosas. Los hombres son culpables de tantos dramas, crímenes, horrores en el mundo, que nos cuesta imaginar que la magia está en nosotros por el poder de la voluntad que actúa sobre todo lo que es. Al haber superado la prueba de la ilusión y haber tomado conciencia del poder mágico de su voluntad, el Loco puede intentar franquear la segunda etapa.

SEGUNDA PUERTA

Encuentro con la sacerdotisa o la búsqueda de la verdad.

Para que, la voluntad tenga efectos y sea fructífera, hay que utilizarla correctamente.La voluntad desenfrenada corre el riesgo de dispersarse o de ser desprestigiada. Será estéril, sin sentido o irreal. Necesita un molde para tomar una forma distinta, límites para poder sacar todo su potencial y lo mejor de ella misma.Necesita un objetivo. Se definen los límites tomando medidas, pesando, evaluando, estimando y clasificando. Estamos en el universo de la razón que restringe, retiene, fija y concentra.Si fijas tu atención en algo, entonces esta cosa existe.De otro modo, puedes pasar por su lado sin verla.Mientras una cosa no tenga valor para nosotros, no existirá.Lo que quiere decir que si no vemos una cosa, no existe. Es así cómo se definen los límites del mundo de lo visible y de lo invisible.Se trata de ciencia y la voluntad unida a la ciencia engendra la sabiduría.El Loco que actúa sabiamente o que ejerce su voluntad con sabiduría ha superado la segunda prueba de la locura y de la ignorancia. Se puede presentar ante la tercera puerta.

TERCERA PUERTA

La alegría de actuar o el encuentro con la emperatriz

Si la sabiduría se basta a sí misma, si la razón gana sistemáticamente, si nos estancamos definitivamente en un estado de repliegue, si tomamos constantemente medidas y nos imponemos límites demasiado severos, nos volvemos estériles.La voluntad unida a la sabiduría tiene que reencontrar el júbilo y franquear la puerta de la expansión para ser fecunda.Para que esto ocurra, tiene que actuar, sembrar, producir, dar a luz y crear. Tiene que reproducirse hasta alcanzar el infinito.Tiene que ser igual a la semilla o al germen. Tiene que desear volverse planta, árbol o fruta y abrirse plenamente. Tiene que sentir la alegría de actuar. Sintiendo esta alegría de actuar, el Loco se puede dirigir hacia la cuarta puerta.

CUARTA PUERTA

La capacidad de acción o el reencuentro con el Emperador.

Es algo excelente que la vida se engendre y se reproduzca a sí misma hasta el infinito, ya que de esta manera el, hombre dispone de un gran jardín y una gran riqueza, que parecen, uno y otra, inagotables. Sin embargo, puede suceder también que esto intervenga en el curso normal de la reproducción, que ejerza su fuerza y su autoridad para evitar que todo se reproduzca de una forma anárquica. Al afirmarse él mismo, se distingue del caos, sale de lo informe, y se impone como un ser completo en el mundo de las apariencias. De esta manera, la alegría de actuar necesita que se la dirija bien. Su regente es la capacidad de acción que le orienta hacia un camino, que le da un objetivo, una finalidad. La capacidad de acción no se para jamás, no se fija jamás. Siempre sigue su ruta. El Loco, al encontrar así una razón para vivir y avanzar siempre, puede presentarse en la quinta puerta.

QUINTA PUERTA

El aliento de la vida o el reencuentro con el Sumo Sacerdote

Para seguir su ruta sin desfallecimiento, hace falta un soplo, un aliento, una respiración lenta, y profunda y un Corazón en reposo. Es en este contexto donde la respiración se manifiesta. Justamente, la proyección hacia el futuro, el nacimiento de la simiente, el estallido del brote son expresiones que están en el hombre, un espíritu de vida que se encuentra en todo lo que vive aquí abajo, todo lo que respira en la superficie de las aguas y de la tierra, el espíritu que respira en el hombre y que le da un alma, una inteligencia, algo de divinidad; algo que es un poco más que el hombre, pero que él mismo lo produce. Al percibir, recibir y conocer el soplo, el Loco puede dirigirse hacia la sexta puerta.

SEXTA PUERTA

La unión o el reencuentro con el Enamorado

Es el amor lo que permite que dos seres se aten, se junten, se unan. Es el amor el canto que envuelve la tierra y flota en el aire de la primavera. Es él también quien empuja el gran principio masculino hacia el granPrincipio femenino para que, en este encuentro, se produzca una conjunción, para que todo lo que sea dos no pueda ser más que uno y que, de esta nueva unidad, nazca algo nuevo, inédito, nunca visto, desconocido: una vida provista de un soplo, un espíritu. Pero, para que dos se junten con esta finalidad, es necesario que haya un deseo. El Loco, al tener la experiencia del deseo, está en condiciones, ahora, de llamar a la séptima puerta.

SÉPTIMA PUERTA

La búsqueda del guerrero o el reencuentro con el Carro

Este Carro es un carro de guerra. El príncipe que lo dirige va a la batalla, tal vez hasta la muerte. Va hasta el final del deseo, de la elección, del camino, que es su destino.Lucha contra todo lo que sería susceptible de dar marcha atrás, de desviarle de su ruta. Está absolutamente convencido de su victoria, ya que sabe que su arma es la agilidad, la habilidad de su espíritu; confía en sus deseos, en los pensamientos e ideas que pueda él expresar, que son únicas, aunque provisionales; pero tiene que llevarlas a término. Debe conocer y creer, soñar y ser consciente a la vez. Al llevar su carro al final de los límites de su sueño y de su conciencia, el Loco puede presentarse en la octava puerta.

OCTAVA PUERTA

Los límites de la vida o el reencuentro con la justicia

Una vez en la frontera de la vida, done se hallan sus orígenes, el hombre no tiene otro retorno posible que el eterno retorno, un eterno recomenzar, una inmensa armonía en la que todo se encuentra perfectamente en su lugar, inmutable. Pero es un orden tan perfecto, que tiene algo de terrorífico, de ineluctable.Debe haber, pues, otra salida, y ésta no puede ser más que la muerte, que no es tal salida, en un sacrificio último que lleva por nombre resurrección. Se trata de un nuevo nacimiento. A lo largo de su primer recorrido hasta la octava puerta, el Loco ha descubierto el amor y el deseo escondidos en su seno, en su soplo. El amor y el deseo son su salvación. Al nacer en otra nueva vida, puede disponerse a franquear la novena puerta.

NOVENA PUERTA

La conciencia revelada o el reencuentro con el ermitaño

El soplo es el espíritu es un poco como una serpiente que ondula y produce energía, pensamientos, deseos, actos.Pero el que sigue la serpiente, o el que se deja seducir o encerrar por ella, es un producto de los pensamientos, deseos, actos que genera él mismo sin saberlo. El espíritu debe darse cuenta de que existe. El espíritu que se mira en un espejo, y se admira, ve su identidad. Y aquél que se identifique a sí mismo podrá tener larevelación de su conciencia. La identidad es la plena posesión de uno mismo y de sus medios. Pero la conciencia produce el acto reflexionado, que ya no es gratuito, evidentemente, sino responsable, lúcido, consciente. El Loco, al haber tomado conciencia de su espíritu, puede llamar a la décima puerta.

DÉCIMA PUERTA

El conocimiento del destino o el reencuentro con la Rueda de la Fortuna

De esta manera, cada pensamiento se convierte en acto; cada causa se transforma en efecto, la rueda de la vida gira sobre su eje y el soplo, la serpiente, la vida y el espíritu son arrastrados por ella.¿Pero quién hace girar la rueda, la inmensa rueda de la Tierra, los astros y el universo?La mano, ya que esta rueda tiene una manivela que una mano -es decir, una conciencia- toma y hace girar. Si la conciencia dirige la mano, entonces la mano puede ser el espíritu dominado. Si el espíritu es dueño de la mano, entonces el hombre conoce su destino. El haber comprendido el sentido de su destino, que no es otro que hacer girar la rueda de la vida, el Loco puede abrir la undécima puerta.

UNDÉCIMA PUERTA

La riqueza de las riquezas o el reencuentro con la Fuerza

Teniendo un espíritu, una conciencia y un destino, el hombre es rico de sí mismo. Este conocimiento, al que; puede acceder en lo que le concierne, le autoriza a ser dueño de sí y de su destino.A partir de ahí, puede elegir entre intervenir de una manera activa y enérgica en el mundo exterior, para modelar el mundo a su imagen o según su deseo, y adoptar una actitud receptiva, dulce, comprensiva, explotando así su fuerza y su riqueza interiores, para no ser nunca más la víctima de los cambios incesantes, ilusorios e inmutables, resultantes de la rueda de la vida, la ley causa-efecto, donde las mismas causas producen siempre los mismos efectos de forma fatal. Está, pues, en condiciones de omitir esta fatalidad y de convertirse en dueño de su destino, gracias a la riqueza de las riquezas que lleva consigo, es decir la fuerza del amor. Al haber medido dicha fuerza, el Loco puede, a partir de ahora, quedarse en el umbral de la duodécima puerta.

DUODÉCIMA PUERTA

El guía del devenir o el reencuentro con el Colgado

En este caso, la rueda de la vida parece haberse parado. El tiempo está suspendido. Esperamos algo. El hombre, al no ignorar su destino y al saber el papel que tiene en el juego de la vida, ya no puede participar como antes. Le hace falta otra razón para vivir, otra motivación. Necesita un guía. A partir de ahora, se ha puesto de alguna forma al contrario de la corriente de la vida. Está suspendido en el vacío del deseo, que para él ya no tiene razón de ser, pues ya ha tenido la experiencia de él y conoce su sentido y poder limitado. Sin embargo, todavía espera a este guía. De ahí que todo esté paralizado a su alrededor. No ha comprendido que ese guía es él mismo, ya que para que se acerque a él, tiene que morir. Es en este estado de espíritu, en suspense, cuando el Loco se presenta ante la decimotercera puerta.

Los arcanos mayores y la rueda de la vida

De la muerte al mundo

DECIMOTERCERA PUERTA

El gran pasaje o el encuentro con la Muerte

Todo tiene un fin así es cómo la naturaleza y el mundo se regeneran sin cesar. Todo aquí abajo se para, desaparece o mucre, tarde o temprano, para que otra cosa nazca, surja o se manifieste. Ésta es la leyde la vida. De la misma forma, todo lo que se siembra se recolecta. Si esto es cierto en lo que se refiere a los granos y las semillas, lo es también respecto a los pensamientos de los hombres, que son el origen de sus actos. Como podemos constatar, la Muerte -que durante mucho tiempo se ha llamado el arcano sin nombre, a causa del miedo que suscitaba- está en el centro de la rueda del tarot. Tal como se enfoca la muerte en nuestra sociedad moderna, es decir, fuera de la vida, más bien deberíamos imaginar este arcano al final de la carrera, al final del juego. Si no es así, es que la muerte se entiende en este caso como la f última de la vida, sino como un principio de regeneración, un pasaje entre dos visiones de la realidad, una exterior y la otra interior. No se trata, pues, de una destrucción ni de un fin en sí mismo, sin salida, sino de una nueva forma, una gestación.Hasta que no alcanza este estado, el Loco, en su periplo por la rueda de la vida, no se dará cuenta que este libre de la condena de nacer, vivir morir y renacer bajo su propia forma para llegar siempre al mismo punto de retorno. Pues ahora, puede entrar en una nueva formación, adoptar nuevas formas, penetrar en otro mundo, morir y nacer en sí mismo. Convertido en un nuevo ser, podrá situarse entonces ante la decimocuarta puerta.

DECIMOCUARTA PUERTA

La revelación o el encuentro con la Templanza

¡Maravilla de las maravillas! Al ser liberado de todas las cadenas que le ataban a la vida y le encerraban en los ciclos sin fin del eterno retorno, nuestro Loco, nuestro sediento de alma y de vida, puede finalmente tomarconciencia de que vive siendo él mismo una de las fuentes de vida, de las que pensaba sin embargo que dependía o que era su producto. Se convierte entonces en una estrella, como un sol generando su propia energía, su propia vida, su propia luz, que prodiga generosamente a su alrededor. En él, para él, las corrientes de la vida circulan de este modo sin fin, se regeneran, inagotables, inmortales, eternas. Teniendo esta revelación de las fuentes de vida fecundas y renovadas sin cesar, que nacen y circulan en él, el Loco podrá llamar a la decimoquinta puerta.

DECIMOQUINTA PUERTA

La experiencia del poder o el encuentro con el diablo.

El Loco es, pues, portador de una esencia de vida poco común, ya que está en el origen de toda existencia.En este punto, podríamos decir, que hemos superado nuestro nivel de conciencia y nos hace falta imaginación para comprender lo que el Loco es. Imagínate que tienes el poder de la vida y de la muerte sobre todas las cosas aquí abajo, incluido tú mismo, evidentemente. Serías un poco como un Dios en la tierra. ¿Pero qué harías con te poder? ¿No correría el peligro de girarse contra ti, tarde o temprano, y de destruirte, destrozándolo todo? Podemos imaginar un ser, un mundo, un universo en constante expansión y sin ningún freno, ningún límite exterior para pararlo, ya que se creería igual a un dios? Ésta es la tentación del diablo, el ángel caído del tarot, portador de una fuerza, una potencia de la que el Loco tuvo la revelación cuando pasó la puerta precedente. Al haber tenida dicha tentación y no haber sido víctima de ella, puede presentarse a la decimosexta puerta.

DECIMOSEXTA PUERTA

La catástrofe o el encuentro con la Torre

Sea cual sea el privilegio del Loco, nuestro representante que nos sitúa en este ciclo de la rueda de la vida del tarot, jamás debe olvidarse de dónde viene ni de dónde saca su esencia, su fuerza, su origen, su vida eterna. De esta manera, si persiste en hacer mal uso de sus dones, regresará, volverá al punto de partida, más bajo de lo que jamás haya estado. En cambio, si ha superado la prueba de la tentación del diablo, entonces accederá a su estado original, puro, divino, del que ya no se acuerda. Encontrará su conciencia libre de ser libre. Éste es el sentido de la catástrofe, una revolución, un retorno al punto de partida. Habiendo regresado de ella, el Loco puede franquear la decimoséptima puerta.

DECIMOSÉPTIMA PUERTA

La inspiración del corazón o el encuentro con la Estrella

El inmenso campo celeste lleno de constelaciones representado en este arcano no es otro que la representación del vasto campo de posibilidades que nos ofrece la acertada inspiración de nuestro corazón. Quien tieneun corazón libre no intenta ejercer ninguna influencia. Vive con naturalidad en ósmosis con todo lo que le rodea y no ansía lo que está lejos de él, aunque lo acoge si viene hacia él. La inspiración sabe siempre qué debe hacerse en el momento oportuno. Al haber adquirido esta libertad, el Loco puede llamar a la decimoctava puerta.

DECIMOCTAVA PUERTA

La sed de libertad o el encuentro con la Luna

No son los lazos exteriores los que encadenan al ser, sino los sentimientos, deseos, necesidades. No se puede ser libre sin amar, pero no se consigue amar siendo libre. Ésta es su gran paradoja. Y justamente es esto lo que debe resolver, llegados a este punto donde corre el riesgo de ser víctima de sus autoilusiones y de las cadenas de los cinco sentidos, a través de los cuales percibe el mundo y la realidad. Todo sucede entonces como si su espíritu hubiese emprendido un recorrido hacia arriba, que su alma encadenada a su cuerpo -estando ambos en un principio atados- no hubiera conseguido sobrevivir. Ahora bien, los sentidos establecen un punto de anclaje en la realidad del mundo físico. Tienen una razón de ser. Nuestro Loco debe crear sus propias raíces por la fuerza de su espíritu y utilizando su inspiración para convertirse en un ser libre. Una vez lo sea, podrá lanzarse hacia la luz de la decimonovena puerta.

DECIMONOVENA PUERTA

La búsqueda de la unidad o el encuentro con el Sol

Está bien tener sólidas raíces. Es así cómo un árbol crece, se desarrolla, se expande.Si comparamos a nuestro Loco con un árbol, sabemos que, llegado a este punto, está bien implantado en la realidad profunda, esencial, absoluta de la vida. Sin embargo, el corazón piensa y se inquieta constantemente. Ahora bien, los pensamientos del corazón engendran emociones.De esta forma, aparentemente inmóvil, nuestro árbol-Loco es susceptible de producir verdaderos maremotos emocionales, si se deja llevar por las olas de sus sentimientos. En cambio, si las dirige hacia él, si aspira a la fusión, a la unión, si el exterior y el interior se juntan en él, podrá franquear la penúltima puerta.

VIGÉSIMA PUERTA

El sentido de la medida o el encuentro con el Juicio

El ser, una vez aunado, unificado, una vez que ha encontrado su estado original, se puede juzgar por lo que es,Y no en términos de bien y mal. Entonces se estima en su justo valor, el verbo “estimar” en este casosignifica, etimológicamente,<< amar y mesurar >>. Se trata de medir su amor, de adquirir un sexto sentido: el de la medida hecha con amor. La que calibra, sopesa y juzga, pero no condena. En cambio, no se le puede esconder nada, ya que es la medida de la verdad. Una vez encontrada, el Loco podrá acceder al estadio último de la rueda de la vida.

LA VIGÉSIMO PRIMERA PUERTA

La realización o el encuentro con el Mundo

He aquí un nivel de conciencia que no admite definiciones, las palabras lo harían aproximativo, esquemático, ilusorio. Entonces, debemos conformarnos con percibir que, más allá de esta puerta, ya no hay fin, ni comienzo, ni nacimiento, ni muerte y que todo se cumple permanentemente. La búsqueda del Loco, nuestra búsqueda, supera nuestro entendimiento.

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