EXPLICACIÓN
DE CUADROS TEMÁTICOS
En
primer lugar los cuadros que tengo aquí son totalmente subjetivos y
personales, basados en mi experiencia y en mi nivel de interacción y
aprendizaje, porque todo lo que se de índigos, me lo han enseñado
ellos. Ellos, sus papás y el recuerdo de muchas cosas de mi infancia.
Sobre todo de mis diarios. Les aconsejo a todos que si ustedes de
pequeños escribían diarios los saquen de donde estén y descubrirán
al índigo que tienen dentro.
Bien,
esto no es un cuadro en absoluto científico, sino que repito: está
basado en mi experiencia personal, totalmente subjetivo. Vamos a
ponernos nuestra mano en el corazón y vamos a sentir si lo que
tenemos en nuestras aulas, en nuestras consultas, en nuestra casa como
hijos, sobrinos, nietos es un índigo o un hiperactivo. Y
también tengan en cuenta todo el tiempo que un índigo puede pasar
temporalmente fases, etapas o años como hiperactivo, por no haber
sido comprendido. Y también que muchos hiperactivos, potencialmente,
pueden ser índigos.
En
primer lugar: la medicina oficial no tiene ni idea sobre cómo se
puede paliar (¡paliar sí, hombre, medicando!), o mejor dicho, no
tiene ni idea de dónde viene el Síndrome de Déficit de Atención,
la hiperactividad, y lo único que se atreven a hablar, a decir es a
nivel científico, que “los neurotransmisores, que son las células
neuronales, del sistema nervioso central, a nivel biológico tienen
una disfuncionalidad, y que esta disfuncionalidad hace que el niño
sea un auténtico torbellino, y que normalmente preguntando a mamá o
papá, también ellos eran así en la infancia”. Y los abuelitos y
las abuelitas dicen: “si es que es igual, es un demonio, es igual
que su padre o su madre cuando era pequeño”… Por lo tanto, la
hiperactividad no es algo de estos años, no es algo de hace poco,
sino que es muy antigua, la hiperactividad. ¿Y qué pasaba antes con
los niños hiperactivos? Pues nada, no había psicólogos, y por lo tanto
tampoco había traumas… Claro, claro… Y los niños jugaban en
medio de la calle (y yo he jugado a pedrada limpia, con botellas vacías
de cerveza – y no soy tan mayor –), y cuando alguien llegaba
llorando a casa, con un descalabro aquí, o con la rodilla al aire,
pues su madre o su padre lo han curado, y ya está… Ahora en mi país
por lo menos, denuncias que salen hasta en los periódicos, y no digo
nada si es que eso pasa en un colegio, etc.
Esto
es sólo una pequeña introducción, pero tampoco se trata de
asustarnos ante el tema del niño hiperactivo. Hiperactivos ha
habido toda la vida. Lo que pasa es que ahora es moderno llamarlo
por su propio nombre: hiperactivo. Pero que niño travieso, niña
traviesa que se subía a los árboles, que metía los dedos a
los enchufes, etc., ha estado siempre. Bien: pues ahora los médicos
ante la avalancha de preocupación de tantos padres y madres en tantos
países que van a ver al profesional de la salud; ante tantos
profesores y profesoras, maestros y maestras que se quejan de que los
niños hiperactivos les descontrolan a los demás, que están más
normales, pues ya los médicos han dado una explicación, que es lo
que dije antes: “el hiperactivo no se puede concentrar en ningún
lugar, no se puede concentrar porque tiene una falta, una disfunción
neurobiológica del sistema nervioso central, basada en que sus
neurotransmisores no interactúan bien, y eso da como resultado el
hecho de que su comportamiento sea bastante antisocial… Mi abuela lo
definía mejor: “eres de la cáscara del diablo”… No
paras…
Esto
asusta… No me digas que llevas a un especialista o a la psicóloga o
al psicólogo de su colegio y te dice: “tu hijo necesita Ritalín,
tu hijo necesita ser medicado porque no lo puedo soportar, en la clase
me descontrola a todos los demás; tu hijo se tiene qué adaptar… tu
hijo es un niño problema”… Y tú que trabajas, y tu pareja
que a veces te escucha y a veces no, y tu madre que te dice “es que
es igual que tú”, y tu suegra que te dice que haces cosas muy
raras, y tus amigas te dicen unas esto y otras lo otro… ¿Qué
hacemos? Lo que he dicho antes: cree en ti, no entregues tu
poder a nadie; ni libros, ni conferenciantes, ni médicos, ni
fármacos… Aquí está la solución.: te ha elegido, y todo
tiene solució: se creativo, se creativa, sigue informándote, por
supuesto. Por lo tanto, nos ponemos la mano en el corazón, no nos
sentimos en absoluto mal si a partir de ahora empiezas a reconocer que
tu hijo no es índigo, sino que es un hiperactivo o que tu hijo no es
índigo, sino que tu hijo “es raro” o medio psicótico… No hay
ningún problema: ha existido siempre esto. Es propio de la infancia.
Seguirá ocurriendo, e igual descubres que tienes un índigo, porque
repito: la facultad índigo es inherente a todos, es latente en todos.
Se puede desarrollar en todos porque es una forma de relacionarte con
la vida; no solamente desde la razón, sino también desde la intuición.
No solamente desee lo práctico, sino también desde lo creativo…