NOSOTROS
SOMOS EL PUENTE
De
momento, vamos a ver soluciones que podamos tener, porque utopías
casi nunca dan resultados. ¿Qué es lo que podemos hacer aquí y
ahora los papás de los niños índigo? En primer lugar (y ahora lo
iremos viendo por unos esquemas que he hecho en el pizarrón),
ponernos nuestra mano en el corazón, ser sinceros con nosotros mismos
y saber si tenemos un niño índigo o un niño hiperactivo, que no es
lo mismo. Saber desde nuestro corazón y no desde nuestra expectativa
de que “mi niño es especial” (todos los niños son especiales,
todos, sean índigo o no, pero tenemos qué ser muy consecuentes con
nosotros mismos); definirnos con nuestra mano en el corazón hasta qué
punto queremos comprometernos en el poyo y ayuda de nuestro niño índigo
o de nuestro posible niño índigo. Porque todo niño hiperactivo
potencialmente es un niño índigo, aunque hay diferencias como ahora
veremos. Normalizar todo el tema índigo, no sacarlo de quicio, no
magnificarlo. Yo estoy cada vez más harta de oír a mamás y a papás
que dicen: “es que como mi hijo es índigo…”, como si estuvieran
hablando de un mesías, de un avatar, de un iluminado… ¡Pobre niño!
En la necesidad de protagonismo de sus padres, en la necesidad
de justificar cualquier comportamiento irregular lo atribuyen a que es
índigo. No, no es así. Vamos ahora a ver con la mano puesta en el
corazón cuáles son las características y comportamientos de un índigo
y de un niño hiperactivo.
Y
ahora, en el supuesto de ustedes están ya informados, lo saben, lo
han verificado desde su corazón, y no desde su razón, saben que
tienen en casa un niño índigo, o en sus escuelas o en sus consultas,
¿qué es lo que podemos hacer? Si como he dicho el niño índigo no
se motiva, no se concentra, no le interesa, no es competitivo, no
responde al chantaje, ¿cómo podemos hacer para que encaje en esta
sociedad? En primer lugar no han venido a encajar en la sociedad,
sino que han venido a cambiar la sociedad. ¿Qué podemos hacer
nosotros? Podemos, como decía antes, llevarlo a un colegio Waldorf o
Montessori, o buscar un colegio que no esté masificado, y en el que
como mucho sean ocho niños y niñas por clase, y que se les atienda
de una manera personal y humana y con atención, nada de masificación.
¿Podemos hacer esto? Estupendo. ¿No podemos hacerlo, porque nuestra
economía nos lo impide, porque vivimos en un lugar en donde no hay
estas alternativas? Otra opción, vamos a buscar otra opción. ¿Conocemos
psicólogas o psicólogos, conocemos maestros que sí que saben de las
terapias alternativas y que conocen lo que es la frecuencia índigo y
que sí creen en la eficacia 100% probada de las terapias
vibracionales? Entonces compactémonos varias madres, varios padres de
niños índigo, y tendremos el poder y la fuerza para poder crear
nuestra propia escuelita con nuestros propios niños, con ocho, diez,
doce por cada clase, teniendo un psicólogo, un educador o educadora,
un maestro o maestra, y ya podemos. La unión hace la fuerza.
Ya podemos tener ahí una alternativa a lo que nos ofrecen los
colegios masificados o lo colegios oficiales. Porque nuestros niños
no es que sean especiales: es que están especializados. Están
especializados en aprender y en poder sacar todo un potencial
maravilloso siempre y cuando se les trate como ellos requieren: es
decir, de una manera no masificada, sino creativa, incentivada con
amor y por supuesto como digo, y que hasta la saciedad lo diré: con
creatividad, porque si no, no tendrán ningún interés en absoluto.
¿Lo podemos hacer esto? Estupendo. Otra solución más. ¿Tampoco? ¿Vivimos
aislados, no conocemos otros padres, no sabemos qué hacer, no sabemos
cómo juntarnos, no conocemos psicólogos, y los que conocemos son muy
materialistas, muy estrictos, no saben lo que es un chakra ni les
interesa, no saben lo que es la frecuencia índigo, sólo entienden
que hay niños hiperactivos con Déficit de Atención a los que hay qué
medicar, etc.? No, no es viable esta propuesta… Entonces otra
propuesta más: Creatividad. Si a ti no te queda más remedio
que llevar a tu hijo o a tu hija índigo a un colegio oficial o a un
colegio masificado, ¿qué puedes ofrecerle tú? ¿Vas a permitir que
un maestro o un psicólogo o un médico que no entiende en absoluto de
otras realidades y que está convencido de que el ser humano sólo
vive con su 3% de capacidad cerebral, vas a permitir que tu hijo o tu
hija siga yendo con una valoración en su autoestima y en su
rendimiento completamente nefasta o vas a tomar ya cartas en el
asunto? ¿Qué le puedes ofrecer tú? ¿Cuál es tu economía? ¿Cuál
es tu tiempo libre? Siente, piensa. ¿Te puedes permitir después del
horario de clases participar con tu hijo en casa de algo creativo,
nuevo, espontáneo, como hacer arcilla, modelar, dibujar, hacer
repostería? A los índigos les encanta saber que participan
contigo, con papá o con mamá. Saber que cuando llegan a casa les
espera algo creativo con quien más les ama y les apoya les sirve de
aliciente para interesarse más en sus colegios, masificados u
oficiales. Esto es un hecho. No estoy hablando de utopías:
llevo ya tres años observando, yendo y viniendo… Yendo, llevando
información cuando vuelvo, me ponen resultados maravillosos. Por lo
tanto hablo con conocimiento de causa.
Alternativas.
¿Qué más le puedes ofrecer? ¿Te puedes pagar el que el niño vaya
a clases de pintura, de danza, de ballet, de modelaje de cerámica y
cosas así? ¿Puedes? Va a ser un incentivo. Son totalmente
creativos y activos, y tienen muchísima energía. Que se drene
esa energía con el Ritalín u otras drogas, provocará que
convirtamos a nuestro niño índigo en un vegetal y sólo le va a
sentar bien como veremos si es hiperactivo. Pero si es índigo, hay ya
estadísticas de suicidios. Niños y adolescentes, porque se les
atrofian su misión de vida y su potencial energético, la
creatividad, la pasión. No es que sean hiperactivos, es que son tan
apasionados y tienen tanta energía que la tienen qué drenar. Si les
drogamos les podemos hacer un daño muy grande, mucho. Por lo tanto
toma cartas en el asunto, no esperes a que venga otro a que te diga qué
es lo que hay qué hacer ni cómo tratarlos. Si te ha elegido como
padre, como madre, como maestra, como maestro, como terapeuta, es
porque tú, en mayor o menos medida eres índigo. No te dejes
fascinar por nada ni por nadie: siente, siente. ¿Te resuena?
Es verdad. ¿No te resuena? No te dejes fascinar ni pongas tu poder en
manos de alguien que haya escrito un libro o diez, que tenga un título
de medicina y hace unos meses no sabía nada de chakras y ahora ya está
dando conferencias del tema índigo, o escribiendo libros. Seamos
creativamente sensatos. Sintamos. No permitas que nadie te haga
creer que tienes un enemigo en casa o un boicoteador o un psicótico
que necesita medicación para ser controlado. No es verdad. NO
ES VERDAD.
Si
tienes un índigo cerca, repito: en mayor o menor medida tú eres
índigo. En mayor o menos medida tienes desde el nivel del alma y el
nivel del corazón este compromiso ya pactado en otro nivel de
realidad, en otro nivel de consciencia. Los índigos han venido a
cambiar esta realidad desde la consciencia, desde el amor. Por lo
tanto, aceptemos nuestro compromiso de estar aquí y ahora. ¿Qué
pasa si eres maestra, si tienes en tu aula ya, o si eres director de
colegio, o si eres médico oficial y estás aquí? Tienes compromiso
índigo seguro.