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Horóscopo Chino Desde tiempos remotos en la cultura oriental, cada año se bautiza a las personas con el nombre de un animal. Gran parte de esta costumbre tiene sus orígenes en el antiguo Taoísmo chino. El Taoísmo es un sistema global de descripción de la realidad que analiza y clasifica los fenómenos de la naturaleza. Sus teorías son consideradas leyes cósmicas inmutables, aplicables a cualquier plano y manifestación de la vida. El Universo es un conjunto interdependiente en equilibrio y es tarea del ser guardar esa armonía, derivándose de ello el bienestar, tanto físico como psicológico para la evolución de la persona. Los chinos basaron su cronología en un sistema sexagenario, es decir en ciclos de sesenta años. Estos ciclos trabajan en forma circular, al llegar a su punto final vuelven a comenzar iniciando nuevos ciclos que nunca tienen final. Según los antiguos filósofos chinos, el Metal, la Madera, el Agua, el Fuego y la Tierra constituyen los cinco elementos fundamentales del Universo. Estos elementos son asignados a cinco planetas: agua (Mercurio), metal (Venus), fuego (Marte), madera (Júpiter) y tierra (Saturno), los cuales ejercen su influencia en el individuo, al igual que el Yang (el Sol) y el Ying (la Luna). Cada uno de estos elementos posee características especiales que influyen en la personalidad de la gente según nazca bajo uno u otro signo. Los elementos son muy importantes ya que en cada situación de la vida estos se presentan como material fundamental para sus vidas. Por ejemplo: el agua era esencial para la vida, el fuego para cocer sus alimentos y dar calor con la llama que les iluminaba y calentaba, la tierra para cultivarla, el metal para la construcción de sus armas y la elaboración de sus instrumentos de trabajo, la madera para la construcción de sus viviendas. El horóscopo chino tiene una tradición de 5000 años y se basa en los años lunares. ¿Cómo se le dio nombre de animal a los ciclos zodiacales? Al observar los grupos de estrellas en el cielo, los fueron relacionando con los animales y les aplicaron las características a sus nativos. Si bien cada animal rige un año lunar, los cinco elementos gobiernan diez años. Cada elemento reina dos años, uno bajo el signo del Ying y otro bajo el signo del Yang. De esta forma se establece el equilibrio, que es fundamental en la concepción de la filosofía china. Cuenta la tradición que Buda necesitaba ponerle nombre a los diferentes ciclos y para ello llamó a todos los seres vivientes de la tierra. Los animales fueron los únicos en atender su llamado y doce de ellos se presentaron en el siguiente orden: La rata, el búfalo, el tigre, la liebre, el dragón, la serpiente, el caballo, la cabra, el mono, el gallo, el perro y el cerdo. A cada animal se le asignó un año, para que le pusieran su nombre, formando así el ciclo de doce años. Los doce signos reciben así el nombre de doce animales y a cada animal le corresponde un año. Los astrólogos chinos creen, de esta manera, que cada doce años nace un tipo de hombres semejantes en carácter, además de que los hombres nacidos en el mismo año son similares.
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