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Las enfermedades se pueden clasificar en dos grandes grupos:
Las de origen físico: infecciosas u originadas por un medio ambiente contaminado.
Las de origen síquico: que provien de los elementos sico-menta-espirituales.
El color puede aliviar ambas clases de enfermedades, no como sustituto de los medicamentos, sino con el poder original de la luz que trabaja en todos los niveles del ser como la fuerza cósmica más potente. En cualquier Caso, lo que se hace es aplicar una radiación de color que, si realmente corresponde al estado patológico, dará por resultado la cura del paciente.
Los métodos de diagnóstico pueden ser físicos o metafísicos. Los primeros observan los síntomas los segundos las causas, radicadas en el aura (O atmósfera magnética) del individuo, por intermedio de un vidente evolucionado o por medio de la “lámpara ardiente” (técnica especial y un tanto compleja). A través de esos métodos, se intenta descubrir los colores que faltan en un determinado cuerpo y cómo promover su equilibrio, lo que elimina la enfermedad. En ese sentido, se verifican los hábitos, humores y reacciones del paciente. El hindú Jwala P. Munsiff descubrió, después de innumerables experiencias, que el diagnóstico del color que falta a un individuo se puede hacer por medio del examen de los colores del globo ocular, uñas, orina y heces. A veces el color de los ojos puede falsear el diagnóstico, sin embargo, los colores de los otros tres elementos dan la indicación correcta y desvanecen las dudas que puedan aparecer. Detectada la enfermedad o la deficiencia de la cantidad correcta de brillo solar en el organismo, ésta será suplida mediante la inhalación, introducción o proyección de los tonos necesarios. Como métodos físicos se pueden mencionar los siguientes:
1) Un cuarto giratorio que acompaña la luz del sol durante todo el día. A través de velos del color necesario, colocados sobre la pared transparente del cuarto, el paciente recibe la irradiación correcta a cualquier hora del día y en cualquier ángulo;
2) De forma semejante, se pueden usar velos de color en las ventanas de la casa donde incide la luz del sol;
3) El paciente puede tener todo el cuerpo envuelto por velos de color para recibir los rayos solares;
4) Para algunos tipos de enfermedad, como la parálisis, se usan bolsas hechas con dos medidas de algodón y una de sal. Las bolsas de sal se cargan de color al ser expuestas a la radiación de la luz del sol o de una bombilla, durante una hora antes de ser usadas;
5) Una de las maneras más eficientes de restaurar el equilibrio del color en un organismo es a través de la alimentación. Las frutas, los vegetales y los cereales reciben la mayor parte de su energía directamente de la luz del sol y del magnetismo de la tierra, en diferentes grados de acuerdo con sus cualidades naturales. Por ejemplo: la acción del rayo naranja podrá ser activada por una alimentación que incluya vegetales y frutas de cáscara anaranjada, tales como mandarina, melón, mango, melocotón, zanahoria, calabaza, etc.;
6) El agua solarizada de color, método creado por el Dr. Babbit -autor de Los Principios de la Luz y del Color -, consiste en beber agua después que ha sido expuesta a la luz del sol en frascos de color;
7) La lámpara terapéutica de color o luz solar artificial, es muy utilizada en clínicas, lugares sin sol y durante la noche. Constituye el tratamiento más común en la cromoterapia.
Con relación a los métodos metafísicos, se deben destacar:
la respiración del color consiste en inspirar visualizando el color, proyectándolo hacia adentro del cuerpo y mentalizando sus beneficios
las radiaciones mentalizadas donde el paciente y practicante proyectan ondas mentales del color sobre la zona débil.
Guia indicativa
Rayo rojo: poderosa estimulante, estimula y excita nervios y sangre, libera adrenalina, revitaliza el organismo
Rayo naranja: estimulante, caliente, fortalece pulmones, páncreas, y bazo, vivifica emociones, crea bienestar, alivia espasmos.
Rayo amarillo: antidepresivo, activa nervios motores, genera energía muscular, estimula el flujo de la bilis, favorece la piel.
Rayo verde: armonía, equilibrio, tonifica corazón y sangre, reduce la presión sanguínea, estimula la pituitaria, favorece la construcción de músculos y tejidos.
Rayo azul: frío, astringente, antiséptico, hace bajar la fiebre, desinflama, es antídoto del rojo.
Rayo violeta: refrescante, astringente, eléctrico, actúa sobre paratiroides, la tiroides, reduce las hemorragias, afecta los niveles emocional y espiritual.
Rayo violeta oscuro: sutil, inhibe nervios motores y sistemas cardiaco y linfático, purifica la sangre, detiene el crecimiento de tumores, equilibra la cantidad de potasio y sodio.
Fuente: Terapias Alternativas (Argentina)


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